martes, 17 de mayo de 2011

A JUAN PINILLA

Acto homenaje a Juan Pinilla, en la concesión de la Insignia de Oro de la Peña FlamencaLa Parra


     
Juan Pinilla y Luis Mariano tras obtener la Lámpara Minera. La Unión Agosto 2007. Archivo Festival Internacional del Cante de las Minas

A JUAN PINILLA,
CORAZÓN GRANAINO CON ESENCIAS DE LA UNIÓN


Aunque desde la distancia, es para mí una grata satisfacción el poder participar en el homenaje a una gran persona, a la que aprecio, respeto y admiro.
Y más aún, cuando desde hace bastantes años ya vislumbré que todos estos homenajes, pruebas de afecto y respeto no tardarían mucho en llegar.
Siempre vi en Juan una serie de valores que me llevaron fielmente a creer en su trabajo y, sobre todo, en su calidad humana, repleta de sensibilidad y compañerismo, aderezada con una elegante manera de afrontar la vida.
 Su inteligencia iría abatiendo barreras de quienes en un principio no supieron comprenderlo y, no fue fácil, pues Juan, desde sus inicios, no fue un flamenco al uso; él ofrecía algo nuevo mediante el cante: sencilla y llanamente su forma de ser, con una personalidad tan marcada que en su copla podías imaginar desde la alegría o amargura de la más pobre clase obrera hasta la intelectualidad del más hábil de los poetas.


 
Con María Martinez. Murcia 2008. Foto: Paco Paredes
Y es que desde sus comienzos su cante es eso, pura poesía, apartándose de controversias que nacen desde las preferencias de los gustos personales, creo y estoy completamente convencido que Juan ha sabido estar muy por encima de todo eso, incluso luchando a veces contra su propia forma de sentir el flamenco, para mostrarnos con su cante el sentir de su persona. Pura sensibilidad.


    Con los aficionados Vicente Rivas y Antonio Gallegos. Peña Flamenca "La Parra" Granada. 2008
Archivo Paco Paredes
         Conocí a Juan Pinilla hace unos años. El Festival Internacional del Cante de las Minas había sido invitado para acudir a unas jornadas que se organizaban en la ciudad de Granada y en el bello pueblo serrano de Montefrío, en recuerdo de mi querido Manuel Ávila.
 La organización del festival minero había decidido que fuese yo quién lo representara debido a la amistad y admiración que desde niño me unía con el genial "carnicero de Montefrío", como cariñosamente se le llamaba en La Unión.
 Muchas serían las noches que pude compartir con él, noches de cante y más cante que quedarían grabadas en el corazón flamenco de este humilde "aficionao" y que, con el paso de los años, permanecen en mis recuerdos, con ese cariño especial de un pasado que sabes que ya no volverá.
Hasta allí se habían desplazado personas de diferentes puntos de España, que en mayor o menor medida tuvieron la ocasión de alternar y compartir amistad con Manuel Ávila.
He de reconocer que esos días que pasamos en Montefrío se convertirían para mí en una gratificante experiencia, animándome en lo sucesivo a salir y mostrar el cante de mi tierra fuera de ese paraíso terrenal de matices y tonalidades que es La Unión… ¡Que buena gente habita en Granada! ¡Que buena gente encontré en Montefrío!
Allí, tuve la suerte de conocer a grandes amigos que hoy ocupan un lugar destacado en mi corazón y, por algunos de ellos, he de confesar que siento una verdadera admiración; aficionados cabales con rango de magisterio en el más amplio sentido de lo que significaría esa palabra. Algunos de los que allí se encontraron  han pasado desapercibidos para la afición pero, sin su trabajo apasionado durante tantos años, el arte flamenco no gozaría de la difusión y repercusión de la que goza hoy en día.
Junto a la puerta donde vivió nuestro homenajeado se encontraban todos y cada uno de los que hasta allí se habían desplazado para ver el descubrimiento de la placa en recuerdo al cantaor, acto realizado por las autoridades locales y regionales.
Muchas personalidades del mundillo del flamenco se acercarían a rendir su reconocimiento al desaparecido cantaor. Algunos de ellos por desgracia ya no están entre nosotros… Valga desde aquí  mis  respetos y mi recuerdo a Pepe Guardia, insigne docente del buen arte granadino; Joaquín Rojas, quien durante años reivindicara y luchara por colocar los cantes de su querida Extremadura en el lugar que por mérito y tradición les corresponde; Pepe Agudo, que tan bien dirigió esta Peña Flamenca de La Parra y la Federación de Peñas Flamencas Granadinas; Rafael Morales (Niño Montes), cordobés afincado en Barcelona que a través de sus experiencias y su trabajo en la FECAC impregnaría de hondura y flamenquería los ambientes culturales catalanes, y el famoso periodista y productor de televisión argentino Carlos Arbelos, fallecido recientemente.
Pronto ocurriría algo que me llamaría considerablemente la atención. Al llegar a la casa de Manuel siento la mirada de un chico joven, excesivamente joven para organizar un evento de esas magnitudes. Se me acerca y me saluda: “Buenos días, ¿Usted es Paco Paredes?, yo soy Juan Pinilla, ¿me recuerda? hablamos hace unos días por teléfono”. La verdad es que me quedé un poco sorprendido pues yo esperaba que aquello hubiese sido organizado por alguien con experiencia, quizás metido en años, acostumbrado a afrontar importantes eventos y lo que me encontré fue a un joven estudiante cuya primera impresión daba la imagen de nobleza, y timidez. Pronto se presentaron mi querida y cariñosa amiga Paula Marín y los representantes de la Peña Flamenca, Manuel Ávila de Montefrío que se convertirían junto a Juan Pinilla en los ideólogos del evento.
Ya por la noche, después de las charlas que durante tres días se organizarían como homenajes, la cosa pintaba bien… Nos habían preparado un recital flamenco con lo más granado del arte Granadino: Curro Albaicín, Curro Andrés, La familia Zarate, Ángel Rodríguez “El Chanquete”, Jaime “El Parrón” y un sinfín de buenos artistas de Graná. Entre ellos, el joven Juan Pinilla. Fue en ese momento cuando me enteré que también era cantaor… “¡Que va!, un simple aficionao”, me decía humildemente…

Con el Maestro Curro Albaicín en su cueva del Sacromonte Granadino. 2003. Foto: Isabel María Meroño

Acompañado por la guitarra de José Carlos Zarate, Juan comienza su actuación cantando por mineras, al estilo de Manuel Ávila. El maestro de Montefrío, todo sea dicho, daría forma a una  variante por mineras a medio camino entre este cante y el taranto, un cante brusco, rudo como los cantes de la serranía que envolvía su entorno. Juan lo hizo realmente bien, pero sabía y era consciente que ese cante debía de ser refinado para cantarlo posteriormente en La Unión.
Continuó su homenaje al Ávila con una murciana marca del homenajeado, cante que nacería siguiendo la línea estilística de un patrón del Cojo de Málaga. Fue el cantaor José Escudero “El Chato de Valencia”, que durante algunos años anduvo por La Unión, quien le dotó de una musicalidad y unos giros carentes hasta el momento, siendo Manuel Ávila el único encargado generacional de este cante aprendido en el seno familiar quien la mantuvo durante años.
Allí fue cuando realmente me di cuenta que Juan sería un cantaor muy a tener en cuenta, buscándose y rebuscándose en los tonos medios y sobre todo en los bajos, haciendo de este cante una verdadera reliquia, interpretándolo con dramatismo y sentimentalismo, cuidando con esmero esos giros melódicos que tanto le caracterizan.

Desde ese día mantengo y de nuevo vuelvo a afirmar que, hoy en día, Juan Pinilla es el máximo exponente de la murciana que divulgó Manuel Ávila, hasta el extremo que durante sus años de concursante en el Festival minero, Juan sería justo vencedor en el grupo en el cual se encuadra este cante. No se trata de un grupo cualquiera, sino uno de los más difíciles, pues abarca desde el taranto a la levantica, pasando por el fandango minero. Solo en ese cante obtuvo un total de cuatro primeros premios en otras tantas ediciones.
La actuación continuaría con temporeras de Montefrío, al más puro estilo Manuel Ávila. Hasta ese momento, solo la había oído interpretar a dos cantaores sobre un escenario: Manuel Ávila y mi padre, el Niño Alfonso, que en la actualidad es el guardián de un cante muy parecido, variante de la interpretación de estos cantes de origen agrario de la Región de Murcia.
La verdad es que el cante de Juan Pinilla me dejó un grato sabor de boca, sobre todo, ese cante por murcianas que hoy, a través de la difusión que significa ser premiado en La Unión, se encuentra en el repertorio de muchos cantaores.



Con el cantaor Alfonso Paredes "Niño Alfonso" Murcia 2008. Foto: Paco Paredes

A partir de ese momento, tendría mil anécdotas que contar sobre Juan Pinilla, situaciones que dejaremos para otro momento: sus años de concursante en el Festival del Cante de las Minas, sus actuaciones en el corazón de la tierra donde tanto trabajaron nuestros antepasados, su labor como crítico o como conferenciante, productor de televisión…
Sin embargo,  yo me quedaría con las palabras que dirigió al público después de conquistar la preciada Lámpara Minera ya que, como bien diría un amigo que formaba parte del jurado, posiblemente el critico de mayor relevancia que tenemos en el país en la actualidad, “las palabras que dirigió al público bien valdrían otra Lámpara”.

                 Con Luis Mariano e Isabel María Meroño. Asamblea Regional de Murcia. 2008. Foto: Paco Paredes
Con Manuel Áviles, María Martinez e Isabel María Meroño. Asamblea Regional de Murcia.2008. Foto: Paco Paredes
También fue relevante lo que aconteció en la grabación de su disco Lámpara Minera Volumen 3, en el que tuve la suerte de colaborar como productor y director de la edición. Recuerdo cariñosamente una anécdota. Juan grabó un cante muy bien cantao, como mandan los cánones, pero a mí una vez terminado no me acababa de convencer, y le dije: “No me gusta”. Juan, extrañado, me preguntó porqué decía eso, “¿pero si está bien cantado?”, “¡yo lo veo bien!” A sus palabras contesté: “Juan, ese cante está muy bien, no puedo sacar defectos donde no los hay, pero no suena a Juan Pinilla, está falto de tu personalidad”. Volvimos a grabarlo y creo que resultó un buen trabajo, del que algún día hablaremos cuando pasen los años.
Todos los que trabajamos en ese disco tuvimos claro el concepto desde el principio. Tenía que sonar a Juan Pinilla, con ese sabor humilde que se respira en su pueblo de Huetor-Tajar, aderezado con la intelectualidad que envuelve a su persona, debía sonar a Graná, a su maestro Manuel Ávila, que sería quien primero le inspirara, y a La Unión, que le dio la oportunidad de crecer y darse a conocer como artista. Por eso creo que no es casualidad que su disco fuera nominado entre los tres mejores primeros discos de Flamenco del 2008 por la prestigiosa revista Deflamenco.com. Y es que suena a Graná por los cuatro costaos, suena a ese Sacromonte de los gitanos y a ese pueblecito serrano de Montefrío, a la tragedia de la mina de La Unión y al cante sensitivo del viejo Cobitos, pero, sobre todo, suena a Juan Pinilla.


Diario La Verdad 3 de Marzo 2009

Querido Juan, tu cante huele a poesía y a intelectualidad, es el cante que se refleja en ti.
No sé hasta dónde va a llegar porque creo que ni el mismo lo sabe. De su cabeza nacen innumerables proyectos como musicalizar al pintor Ramón Gaya o a José Hierro. ¡Cuando hubiéramos pensado que alguien cantaría a Groucho Marx por tanguillos de Cádiz!, y, por supuesto, ese espectáculo que estás a punto de estrenar en Sevilla sobre los Poetas Malditos.
 No se cansa de preguntar, de aprender continuamente, no se cansa de estudiar, informarse, absorbiendo todo aquello de lo que se puede nutrir. Se supera día a día y afronta cada vez retos mayores. Juan, eres un pedazo de aficionao, pero sobre todo un pedazo de persona, con un interior cargado de duende y de sensibilidad
Querido amigo, me hubiera gustado estar allí para mostrar con mi presencia el aprecio que en La Unión se te tiene, ya que eres un ejemplo para el flamenco por ese compañerismo que tanto escasea en este arte.
 Por eso me siento participe de todos y cada uno de los homenajes que se te han tributado, y los que están por llegar, que llegarán. Porque te los mereces, cada día luchas para ofrecer lo mejor de ti mismo, aún a riesgo de que no seas comprendido.
Y desde La Unión nos sentimos orgullosos de ello porque, tanto tú, como todos los artistas que triunfan en nuestra tierra, son un poco de nosotros mismos, de la esencia de esta ciudad minera y cantaora en los que nos vemos completamente reflejados.
Querido Juan, quienes te conocemos y sabemos de tu desmedida afición y conocimiento, nos sentimos orgullosos del calor que recibes desde tu tierra y, sobre todo, porque sabemos que eres amigo, sincero y cabal, y que en tu corazón Granadino tienes un rincón privilegiado para nuestra tierra de La Unión.


EN BUSCA DE UNA ILUSIÓN
A LA UNIÓN LLEGASTE UN DÍA
Y TU CANTE JUAN PINILLA
CALÓ TAN HONDO EN LA UNIÓN
QUE UNA LÁMPARA EN TI BRILLA
Amigo Juan; te queremos.

Con Encarnación Fernández y Antonio Muñoz (Catedral del Cante 2007) Foto: Francisco Silvente

Paco Paredes: Asesor de Flamenco del Festival Internacional del Cante de las Minas


         La Unión 13 de febrero del 2010


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