sábado, 6 de agosto de 2011

EL FESTIVAL DEL CANTE DE LAS MINAS RINDE HOMENAJE A ENRIQUE MORENTE UN AÑO DESPUÉS DE SU MUERTE



El Festival vuelve a reconocer la trayectoria flamenca del genial cantaor, renovador del flamenco, después de que recibiera el Castillete de Oro el año del cincuentenario. Dos de sus hermanos, José y Antonio Morente, reciben el calor del pueblo de La Unión.


Viernes, 5 de agosto.- El recuerdo de La Unión a Enrique Morente está más vivo que nunca. Si ya el año pasado recibió el Castillete de Oro del Festival, coincidiendo con el Cincuenta aniversario del certamen, un año después, recibe otro homenaje bien distinto, uno póstumo, tras el trágico desenlace en diciembre pasado que acabó con su  vida.

Como decía el Alcalde de La Unión y Presidente del Festival, Francisco Bernabé, “La Unión y este festival quiere a Enrique lo mismo que Enrique amaba a este pueblo”, por lo que su recuerdo está más presente que nunca, y lo seguirá estando.

Sus hermanos, Pepe y Antonio, recogían emocionados este reconocimiento, destacando “el día tan agradable que hemos pasado en La Unión, recogiendo el cariño de este pueblo hacia nuestro hermano”.

El Alcalde Francisco Bernabé, se lamentaba de haber conocido tan poco tiempo al maestro granadino, “pero por fortuna pude tratarlo muy intensamente durante su último año de vida”, según decía, y se lamentaba de que ya no se puedan desarrollar varios proyectos que tenía el cantaor con La Unión, como un documental “que uniera a todos los mineros del mundo a través de sus expresiones musicales. Partiendo de La Unión, viajar a todos los continentes y ver cómo expresaban su sufrimiento y dolor los mineros del mundo”. Añadía Bernabé “que ojalá que su hija Estrella se lance y retome la aventura de este proyecto apasionante”.

El otro proyecto que tristemente quedará pendiente de Enrique Morente, se refiere a que “tres semanas antes de morir se comprometió a cantar el último baile de Blanca del Rey en su despedida que tendrá lugar en la Catedral del Cante, y que se celebrará el próximo lunes 8 de agosto”.

Después de estas palabras del alcalde, los asistentes a la agenda cultural acompañaban a los hermanos de Enrique Morente y a las autoridades de La Unión, para inaugurar el Paseo de las Lámparas Mineras que se ubica en la Avenida del Flamenco, frente a la Catedral del Cante, y cuya primera Lámpara ha sido la de Enrique Morente.           

Antes de este acto institucional, se presentaba un extracto del documental “Enrique Morente: buscando miradas”, del realizador Onésimo Hernández.
    
Julio García Cegarra, director del Festival citó unas palabras del escritor, director de la revista oficial del Festival “Lámpara Minera” y responsable de prensa del mismo Paco Celdrán (Paco Ícaro): “Recuerdo a mi entrañable amigo One (Onésimo Samuel Hernández), director del documental: “Enrique Morente, buscando miradas”  pateando los escarpados lomos de la sierra minera de La Unión junto a un Enrique Morente entusiasmado y dispuesto, sin ambages, a dejarse gobernar y dirigir por un chaval veinteañero que había ido a buscarlo hasta Granada con la tarjeta de visita, por delante, de La Unión y su Festival. “Para el Festival de las Minas, lo que haga falta”, y cogió el coche y se vino para acá. Y es que Enrique Morente amó a La Unión tanto como La Unión y su Festival lo siguen queriendo y admirando a él.

Y se vino de Granada para acá, escribía más arriba. Y aquí tenemos al ya celebérrimo Morente, subiendo y bajando monte, cantando dentro de una mina, o marcando el compás sobre los gigantescos soportes de cemento de los molinos eólicos que han sustituido a chimeneas y castilletes. O en un atardecer, sentado en una silla blanca, solo, sobre las negras arenas de la bahía de Portmán, con un rumor de olas al fondo. Allí, donde esta bahía y la muerte son una misma cosa, Morente cantó “La hora de la muerte”, (¡Ay, cómo canta la noche/ cómo canta), esa letra antigua que lleva en su disco “Omega”. Y allí, en la negra bahía, Morente también la recitó: “A la hora de la muerte / no ponérmela por delante / que como la quiero tanto / el corazón se me parte”. Y a continuación, hizo Morente, solo , sobre su silla blanca, una reflexión: “Hay muchas muertes anteriores a la última muerte”.



Como colofón a éste doloroso recordatorio de urgencia, quiero recordar las palabras que le dirigió otro de los grandes del arte jondo que también nos abandonó. Mario Maya declara: “A Enrique Morente le viene bien esa estrofa que, a veces, yo digo: “La voz de la guitarra / se iba apagando calle arriba / y al volver la esquina / él seguía cantando”.

Cantado, cantando siempre.
Gracias por todo, maestro”.

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