lunes, 17 de octubre de 2011

EN RECUERDO DE ASENSIO SÁEZ. HIJO PREDILECTO DE LA UNIÓN.


      
  El próximo 31 de octubre se cumplen cuatro años de la desaparición de ASENSIO SÁEZ  insigne maestro y "CREADOR UNIVERSAL DE UNA CIUDAD ALUCINANTE". Su ausencia deja un vacío insustituible en la historia cultural de nuestra ciudad, se me antoja imposible este pueblo sin su presencia, la cual habita por todos los rincones de La Unión con el legado que en vida nos dejó.
      Como homenaje y en recuerdo a su memoria he querido recuperar el texto que en su honor humildemente publiqué en diferentes medios días después de su fallecimiento.



HA MUERTO ASENSIO SÁEZ CREADOR UNIVERSAL DE UNA CIUDAD ALUCINANTE



       Una vez oí decir que, tras la desaparición de las personas importantes, nacía el mito. Aunque yo siempre creí que éste se gesta en vida, dando lugar a una leyenda que continúa a través del tiempo, perdurando incluso hasta años después de nuestra propia existencia.
Sólo habían pasado cinco días de la llorada muerte del maestro Pencho Cros, y La Unión volvía a amanecer con una triste noticia, Asensio Sáez ha muerto.
 En menos de una semana, La Unión perdía a dos de sus hijos más ilustres, a dos de sus hijos más queridos. Es como si hubieran decidido irse juntos, satisfechos con el legado que en vida nos dejaron y, en esa despedida de añoranza, daba la sensación, de que ambos se alejaban  felices, sonrientes, por que en esta Unión que nos queda, habita mucho de ellos.
 Pero el mito no nacería a partir de ese momento… porque éste ya existía desde hacía mucho tiempo atrás.
Había que remontarse a los primeros años de la década de los 60, cuando gracias a personas como Asensio Sáez y posteriormente Pencho Cros, La Unión recogería toda la esencia de sus entrañas y la mostraba al mundo a través del Festival del Cante de las Minas.
Si Pencho había dado sentido a la copla minera unionense a través de su cante, Asensio, hijo predilecto y cronista oficial de La Unión,  miembro de número de la Real Academia Alfonso X El Sabio y poseedor de la Encomienda de número de la Orden del Merito Civil, la había hecho universal. Su obra fue galardonada con  el Gabriel Sijé, la Hucha de Plata y el Ciudad de Murcia, entre otros premios y distinciones, incluso llegando a ser finalista del premio nacional de literatura.
 Se había convertido en el verdadero forjador de la historia de nuestra tierra, le había dado un sentido único, natural, dolorido y profundo, como el cante de la sierra, pero a su vez, había sabido dotarlo de amor, envuelto con penas y tristezas, cargado de nostalgia  y sensibilidad.
Asensio había inventado La Unión para mostrarla al mundo con todo el amor con que él la concebía, la había impregnado con sus esencias, y nos la mostraba  con el orgullo de sentirse parte importante de un trabajo bien hecho.
  La Unión de Asensio Sáez, olía a pirita y manganeso, envueltos con la rica fragancia de las flores de primavera, sabía a penas y tristezas mezcladas con el sentir más selecto de un exquisito paladar, tenía el sonido del quebrantamiento de la piedra para extraer el rico mineral y, como si de uno de sus cuentos se tratara, podía tener mucho de real e irreal, eso no importaba…por que Asensio necesitó a su pueblo para quererlo, necesitó a su pueblo para sentirse artista, dotándolo con el aroma único de su grandeza. Y es que Asensio había plasmado en su obra La Unión que él sentía en su corazón.
 En sus años de profesión como maestro de EGB, había dotado a todos cuantos tuvimos la oportunidad de ser sus alumnos de ese amor a La Unión, a sus costumbres, a sus minas, a su cante. Tal vez esa cercanía con la que se mostraba con sus vecinos, amigos y alumnos nos impedía apreciar la verdadera grandeza del maestro, de la importancia de su persona, de sus libros y su pintura, de su forma de vida. Asensio era La Unión misma y, al menos yo, tardé años en comprenderlo.
En La Unión, tenía todo cuanto podía desear, no necesitaba nada más, él quería a La Unión y se sentía querido en ella. Yo creo que éste es sin lugar a dudas el motivo por el cual la gran mayoría de su obra, se limitó a esta tierra, y en parte no llegó a ser todo lo conocida que mereciera. Y es que Asensio encontró en ella todo cuanto necesito para se feliz.
La Unión nunca hubiera sido la misma sin Asensio, que habría sido de ella sin sus collages, sus   arlequines flamencos, carburos encendidos, guitarras sonando, y adinerados caballeros y guapas damiselas paseando por la calle Mayor.
Quién, si no él, habría  plasmado de literatura y  sentimiento la tragedia de un pueblo que desprendía el inconfundible aroma de lo antiguo, reflejando  todo el colorido escondido del cabezo Rajao, al paso del tren Chicharra a su llegada a la estación, situada junto a la vieja plaza de abastos, hoy Catedral del Cante.



Quién, si no él, habría sido fiel transmisor de esas antiguas historias trágico-románticas de “La Gabriela”,  de Concha “La Peñaranda” –La que canta en el café-, la célebre Emilia “la Satisfecha  y Antonio Grau el hijo del mítico “Rojo el Alpargatero”, que en él, hasta la más pura realidad daba la sensación de ser fabulada por gran Julio Verne.
Y es que La Unión y su festival huelen a Asensio, sus pinturas, libros, prólogos y pregones, y hasta el inicio de nuestros recuerdos nos llevan a él. Nos acercan al pasado de esos festivales de los 60 y 70 cuando esa generación insustituible de pintores unionenses daba vida al decorado del festival minero, pintores como: Paco Conesa, Hernández Cop, Pedro Gines Celdrán, Fulgencio Cegarra y él mismo, daban ese sabor inconfundible de su arte en el escenario de nuestro querido festival. ¡Cuánto debe La Unión a Asensio! ¡Cuánto debe La Unión a estos grandes artistas!



Sería hacia 1960 cuando Asensio,  vería cumplidas sus ilusiones al recuperar una parte importantísima de la historia de nuestra tierra, siendo partícipe de esas legendarias reuniones con el maestro  Juan Valderrama para dar marcha a esa ilusión de esperanza, que más tarde sería el festival minero que hoy todos conocemos. ¿Qué habría sido de ese entonces  humilde concurso, sin la aportación de Asensio y de otras personas como, Esteban Bernal, alcalde de La Unión, por esos años, Manuel Adorna, Enrique Guerrero y  el hoy injustamente olvidado Pedro Pedreño?, que dicho sea de paso, se convertiría junto a Asensio y Manuel Adorna en las verdaderas almas del festival. ¡Cuántos tantos se apuntaron otros! ¡Cuántas medallas bordean cuellos con el trabajo anónimo de algunos de su creadores!

          CARTEL DEL PRIMER FESTIVAL DEL CANTE DE LAS MINAS OBRA DE ASENSIO SÁEZ.

Pero el mito había nacido algunos años antes, hace exactamente medio siglo, cuando Asensio inventó literariamente La Unión, cuando hizo de ella una ciudad alucinante.
Asensio Sáez falleció en la madrugada del pasado día 31 de octubre, la corporación municipal unionense con su alcalde Don Francisco Martín Bernabé a la cabeza, decretó dos días de luto oficial en la ciudad, instalando la capilla ardiente en el Centro Cultural que junto a la plaza en la que esta instalado  recibe su nombre. Donde desde hace años se levanta un busto suyo, para orgullo de todos quienes pudimos admirar a la persona y su obra, en el cual se puede leer:

LA UNIÓN
AL
ILUSTRE
PINTOR Y ESCRITOR
ASENSIO SÁEZ


La Unión llora  la pérdida irreparable de su más insigne hijo.
Amigo Asensio, tu recuerdo y tu legado, siempre estarán presentes en el corazón de cada uno de los unionenses.

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