martes, 19 de junio de 2012

Noche Blanca del Flamenco, una experiencia maravillosa.

 Si "ojeamos" el diccionario de la Real Academia Española y buscamos la palabra "aficionado", pronto nos daremos cuenta que esa expresión, es la que se utiliza para denominar a cualquier persona que sin ser profesional, cultiva o practica, un arte, oficio, ciencia, deporte... 
Desde La Unión Minera y Cantaora, siempre hemos defendido el Flamenco desde el punto de vista del buen aficionado, sirviendo como escalón para dar a conocer a los jóvenes "aficionaos", futuros artistas. 
Para mí, esa es la verdadera razón de ser del arte, siendo éste un lugar donde los jóvenes pueden alzar la voz con sus inquietudes y aficiones "Jondas". Y que a su vez, sirva de impulso para que siga fomentándose la afición entre ellos, teniendo las oportunidades que otros no tuvimos, pues se tratan sin ninguna duda del futuro de este arte.
Hoy queremos presentar al  joven de Puerto Lumbreras Iván Ángel Martínez Benítez, estudiante de Arquitectura Técnica y  de guitarra Flamenca en la academia del gran guitarrista Unionense Antonio Muñoz Fernández, que dicho sea de paso, es un referente indiscutible entre los jóvenes Flamencos de la actualidad.
Iván, está destinado en un futuro no muy lejano, a ser uno de los guitarristas que impregnen de esencias "Jondas" los escenarios de la Región Murciana, pues actitudes y afición no le faltan.
Hoy Aprovechamos este espacio para que nos cuente sus experiencias y sensaciones en "La Noche Blanca del Flamenco", sirviendo también para presentarles a un gran aficionado.

Noche Blanca del Flamenco, una experiencia maravillosa.
Iván Martínez Benítez.

En pleno mes de junio, de lleno con los exámenes finales y con un nivel de estrés que roza el colapso no cabe la más remota posibilidad de hacer un hueco casi para nada a lo largo de una jornada habitual de estudio. Nada de salir de fiesta con los amigos ni nada por el estilo, pero todo es relativo. Si intentan convencerte para asistir a un acontecimiento como “La Noche Blanca del Flamenco” (Córdoba) te tocan en la vena, y como todo es relativo, se permiten excepciones. La noche del 16 de junio de 2012, o mejor dicho, la madrugada del 16 al 17 de junio de 2012 (más flamencamente hablando) será difícil de olvidar, aunque no te lo recuerde nadie. Y la pasividad de los medios de comunicación flamencos me estimula a exponer mis sensaciones vividas en el que considero uno de los festivales más importantes del mundo (por el tipo de formato, entre otras cosas) con tan sólo cinco ediciones celebradas. La magia y el duende que asistieron de incógnito pero de reconocible presencia a esa noche me animan a narrar lo que aconteció en la ciudad califal para todo aquel que continúe en el desconocimiento de la noticia. No es fácil, en los tiempos que corren, de congregar en un grado de masificación a tantos aficionados a un festival de Flamenco. Pero si el escenario se ubica en un lugar cargado de Historia, con un patrimonio arquitectónico envidiablemente conservado (reconocido por la Unesco), considerado una de las cunas del Flamenco y, desde luego, cuna de grandes artistas flamencos, y mil cosas más que se podrían decir (y aprovecho para señalar la belleza de las cordobesas, todo sea dicho), como es Córdoba, el problema desaparece. Nada de crisis, ni de ”nación rescatada”, ni de prima de riesgo (que hasta hace muy poco desconocíamos la existencia de tal pariente…), ni escusas de ninguna índole influyeron para que La Noche Blanca del Flamenco resultase un éxito, tanto en la oferta musical, como y por consiguiente, en la afluencia de público. Quizá algo tuvo que ver el regalar una programación con nombres como Tomatito, Duquende, Estrella Morente, Pepe de Lucía, etc. Y digo regalar porque fue innecesario sacar la cartera para degustar tales genialidades del panorama flamenco (salvo la actuación de Estrella Morente, dado que tuvo lugar en el Teatro de la Axerquía). El escenario de por sí sólo invitaba. Ése barrio de la judería, ese Alcázar de Córdoba, esa Mezquita, todo ello bordeado por el Guadalquivir. Las calles repletas de gente, en cualquier rincón un escenario montado, una noche veraniega pero soportable, así se encontraba la cosa. Se trataba de homenajear a Camarón de la Isla, no le acompaño ningún tipo de adjetivo porque todo está dicho ya. 




 El encargado de inaugurar la noche fue Tomatito, en mi opinión, el mejor pulgar de la guitarra flamenca. Presentaba “Luz de guía”, un recital compuesto para recordar la figura de Camarón. El escudero de Camarón empezó por “taranta-minera“ demostrando su raíz levantina, como almeriense que es. Prosiguió con alegrías y cómo no, su palo fuerte con esa pulsación tan personal, bulerías. Hizo un breve pasaje por sus trabajos con Michel Camilo para no obviar nada. Y como aspecto destacable es obligado mencionar el broche de oro ofrecido por la bailaora Paloma Fantova, la cual fue capaz de embriagar a los allí presentes “levantando de la silla” a los que tuvieron la suerte de sentarse y arrancando los olés del resto de aficionados que llenábamos la Plaza de las Tendillas que estaba a reventar. No se podía comenzar mejor la noche. A continuación, en el Compás de San Francisco tenía lugar una actuación camaronera cien por cien. Duquende, acompañado por Juan Ramón Caro (en estado de gracia) y con la presencia de percusión y bajo, hizo un repaso por toda la trayectoria de Camarón desde su personal perspectiva, y sin caer en la torpeza de imitar a nadie. La plaza rebosaba gente por los laterales, era casi imposible ver el escenario con los talones junto al suelo. Cerró su actuación por tangos y bulerías. Al salir de aquí, rozando las dos de la mañana, el ambiente estaba en todo lo suyo, tanto es así que al salir entre el gentío se hizo un corro en el que nadie diría que quien cantaban eran sólo aficionados. Se respiraba arte jondo por los cuatro costados. Entre las producciones de “menor” nombre, pude disfrutar de un pedazo de guitarrista para mi gusto, quizás un poco sobrado de técnica, en el sentido de que a veces la técnica abruma los momentos de buen gusto y para transmitir el sentimiento es aconsejable trazar líneas rectas directas al alma: Alberto López. No obstante, dejó una buenísima muestra de su personalidad aunque con marcadas influencias y reminiscencias de ayer y de hoy. Me gustaría destacar a su segunda guitarra, el murciano (de Mazarrón) Vicente Santiago. Alberto demostró su capacidad como solista comenzando por taranta y continuó su espectáculo con cante y baile por si alguien dudaba de su buen oficio como acompañante a pesar de su corta edad. Aunque el homenaje era a Camarón Alberto se acordó también de su paisano Enrique Morente al que dedicó unas palabras. Ante la multitud de actuaciones, al próximo que pude escuchar fue al cantaor Antonio José Mejías en la Plaza Cardenal Salazar. Como cordobés se le olía sus intenciones por agradar y pese a problemas técnicos de sonido en su inicio, fue capaz de entusiasmar a los que abarrotábamos la plaza como los buenos artistas, que ante las inclemencias se inspiran y se vienen arriba. Se olvidó de micros y cantó prácticamente a palo seco. Cabe destacar unos tanguillos que a todos nos recordaron al Rey del Compás, Chano Lobato. El reloj daba las cinco de la mañana y a las cinco y media estaba programado Pepe de Lucía con la compañía de otra reconocida camaronera, La Susi. Esta vez el lugar era la Plaza del Triunfo, con el Guadalquivir bañando la parte posterior del escenario. Para mí fue algo novedoso, por primera vez no me sentía de la minoría de jóvenes que acuden a un concierto de Flamenco en el que abundan los entrados en años. Si hubiese subido a las tablas cualquier Dj discotequero nadie se habría asustado. El ambiente era totalmente juvenil, la gente con ganas de ver a alguien así como el hermano de Dios. Y con puntualidad suiza hizo aparición Pepe con La Susi para hacer el fin de fiesta, por tangos y bulerías, al evento. Media hora empleó para satisfacer a los asistentes. Como conclusión, para mí una de las fechas a incluir en el calendario Flamenco será la Noche Blanca del Flamenco, y espero que Córdoba sea la cuidad de destino del GPS de mi coche en las ediciones que vengan. Lo particular de este certamen es la concentración de todos los espectáculos en una misma noche, en la que hay para todos los gustos y en la que te hartas, en el buen sentido de la palabra, de arte jondo. Con el respeto hacia los demás, creo que este festival merece un lugar destacado en el escalafón, en términos taurinos, de las programaciones de Flamenco.


AMANECER EN CÓRDOBA.

2 comentarios:

  1. Gracias, colega. Una información magnífica y precisa. Qué envidia: Córdoba y el Arte unidos en una Noche Blanca; la Sultana y el Flamenco dándose un cantecito. gracias otra vez. jch

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  2. A mí hoy no me habéis descubierto a Iván, porque tengo la suerte de ser su amiga. Pero tengo la sensación de que él sí se está conociendo a sí mismo, dándose cuenta de lo que ya vale, y de lo que puede llegar a valer.

    Es una pena que la foto que aparece no tenga el sonido que yo sí escuché en un momento emotivo donde los haya habido y que siempre le agradeceré.

    Gracias a la Unión Minera, a Paco Paredes, por dar la oportunidad de conocer a tantos "aficionados" que lo viven y lo sienten como él.

    Un saludo.

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