sábado, 6 de octubre de 2012

La Unión 2012. Impresiones y recuerdos


TEXTO: Francisco Hidalgo Gómez
FOTOGRAFÍAS: Miguel Ángel Tabernero


Sara Baras. Festival Internacional del Cante de las Minas 2012.

Tengo delante las fotografías,  las que se publican ahora y varias docenas más - ¡qué difícil la selección!-  que Miguel Ángel hizo en la pasada edición del Festival  Internacional del Cante de las Minas. Las miro y las remiro y a cada ojeada encuentro un detalle que mi había pasado desapercibido en la anterior. Todas las que me ha enviado me gustan.  Por eso le selección, que me ha encargado,  me resultan tan ingrata. Finalmente elijo doce, las que se publican, y me pongo a escribir si mayor dilación.
Pero,  ¿de qué escribo?, ¿del Festival  y de las actuaciones, del paisaje humano que le da calor o de las fotografías?  Reflexiono un momento y comienzo a dejar escrito, negro sobre blanco, lo que voy pensando.

Dorantes.

La edición de este año, aunque con momentos notablemente brillantes, con grandes artistas y muy prometedoras realidades, no ha sido una de las mejores de los tiempos más recientes, al menos los días en los que asistí, los previos al Concurso. O, quizás, es que yo no supe seguirle el compás. Al concierto de Pasión Vega, a la que admiro por muchas razones, tampoco  asistí. No la veía yo en tal contexto. Así es que me he dicho, doctores tiene la Iglesia y panegiristas el Festival, deja la crónica de los espectáculos para ellos. Sí quiero, no obstante, dejar constancia de la honda sinceridad, enorme profesionalidad y capacidad de entrega de Arcángel.  Mi admiración y respeto para él.




El paisaje humano tampoco ha sido este año tan cálido como en otras anteriores ocasiones. Ha habido notables ausencias, la de algunos, bastantes, amigos muy habituales en los días y noches  del Festival. Supongo que, poco a poco, nos vamos haciendo mayores - incluso algunos, fatalmente, ya no volverán a formar parte de él, así el inolvidable, y no olvidado,  amigo Manuel Martín-  y estoy seguro que la crisis nos ha hecho mella en los bolsillos porque no quiero pensar en otras razones y, aún menos, en que se les haya muerto la afición, que ésta nunca muere. Tal vez se cansa, se hastía y necesita tomarse un respiro. He notado las ausencias de las gentes de Valladolid, de Extremadura, de Madrid…, de buena parte de la afición de Cataluña, con José Mayo a la cabeza y me ha dolido, ¡ay!, la de la más trianera y flamenca de las japonesas, la primera que asistió al Festival, mi Kioko del alma.
No obstante, volver a formar parte de ese paisaje humano, un año más y como en los anteriores, es un auténtico placer, un verdadero regalo de los dioses. Pocas cosas son tan gratificantes como el volver a saludar a los amigos que, a menudo, no los has vuelto a ver desde el año anterior, sentarte en una terraza en la que ver pasar a las gentes y dejarte ver, beber y tapear relajadamente mientras intercambias noticias, novedades, proyectos… ¡Cuántas copas compartidas charladamente!
También lo ha sido así en esta ocasión, especialmente en la terraza de Bohemios. Mi más sincero agradecimiento para ellos. Fue, es, un honor. ¡Os quiero! Y cómo recuerdo esos montaditos de morcilla con queso fundido, ¡deliciosos! Lástima que solo los pusisteis la última noche de mi estancia.

Pastora Galván y Joaquín Grilo, impregnarían de arte el espectáculo de Dorantes


Joaquín Grilo


Y ya que con la gastronomía andamos, he de confesar que una costumbre adquirida ha sido acudir cada día, antes de comenzar los actos de la Agenda Cultural, al Bar Corinto para comer su superior  tortilla de guisantes y sus magníficas empanadillas. Este año no pudo ser, el bar estaba  cerrado. Quien tuvo la mayor decepción fue Miguel Ángel Tabernero, ya que hacía varios años que no había podido acudir a La Unión.
Miguel Ángel ha encontrado en la fotografía su expresión artística, la que le llena y satisface plenamente; me atrevo a decir, categóricamente, su pasión. Con una cámara entre manos es un hombre feliz.
Hoy, además, es un fotógrafo sumamente baqueteado, con amplios conocimientos técnicos, con gran dominio del  encuadre, de la luz, de la composición… y con una especial sensibilidad artística, lo que impide que su obra resulte fría y distante sino, muy al contrario, cálida y llena de vida. Es un fotógrafo en constante progresión técnica y artística. Tan solo hay, para constatarlo, que observar estas fotografías de ahora y las de su primer libro, “Flamenco: una primavera perpetua”  (año 2000), del que le escribí los textos, por centrarnos en el tema que nos ocupa, el Flamenco, que no solo de él se ha ocupado, aunque le haya dedicado una atención  especial y constante.  Otras temáticas frecuentes de sus fotografías son las manifestaciones  deportivas, los paisajes, con una predilección especial por los mineros, el mundo del circo…
Sus primeras fotografías sobre el mundo del Flamenco  las comienza a hacer hace trece años, puedo ratificarlo tan rotundamente porque yo le animé a hacerla. Su evolución, desde entonces, ha sido constante y en progreso continuo. A aquellas primeras fotografías,  blanco y negro, que ya muestran una buena dosis de sensibilidad e intuición para el gesto flamenco, además de ser testimonio fehaciente de la estética de aquellos años y de gran calidad técnica, le faltan, no obstante, la soltura, rotundidad  y hálito flamenco de las de ahora.
Hoy, puedo concluir,  que es un fotógrafo en plena sazón, que a cada sesión nos ofrece unas fotografías gozosamente hermosas, vivas y cálidas en las que ha sabido captar esa imagen, ese gesto flamenco y único, irrepetible, que solo los grandes fotógrafos y con especial sensibilidad son capaces de capturar y que son un deleite para la mirada, sea de un aficionado flamenco o no.
Su archivo de imágenes del Festival, de La Unión y de sus paisajes mineros y serreños  es impresionante. Quién sabe, acaso, tal vez a alguien, un día de éstos, se le ocurra solicitarle una exposición. Ojalá, y yo que lo vea.



José Mercé



Marina Heredia, encandilaría al público con una actuación impecable.



Rocío Márquez (Lámpara Minera 2008) se convertiría en una de las verdaderas triunfadoras del Festival


Apoteósico triunfo de Saras Baras en La Catedral.


1 comentario:

  1. Hola!
    Pues esta edición fue la primera para mi. Estuve los diez días y hubo luces y sombras, como todo. Las galas por lo general estuvieron "bien" sin grandes momentos brillantes... Exceptuando Sara Baras, Dorantes, Marina Heredia, Rocío Marquez y Miguel de Tena. Otro de los grandes momentos lo fabricó Kiko Peña en la Mina Agrupa. Y en el concurso, cuando se creía que faltaba calidad, en la última semifinal estuvo todo lo que mereció la pena. Espero volver el año que viene... y seguir disfrutando. Un abrazo flamenco.

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